Aproximadamente el 10% de los embarazos normales presentan alguna complicación.

El embarazo es de alto riesgo cuando existe alguna condición que compromete el bienestar materno o fetal. Las complicaciones pueden aparecer en mujeres sanas durante su primer embarazo o se puede predecir para un futuro embarazo en mujeres con enfermedades médicas de severidad considerable.

Aproximadamente el 10% de los embarazos normales presentan alguna complicación que los convierte en un embarazo de alto riesgo, entre las causas más frecuentes tenemos: Hipertensión Inducida por el Embarazo, Diabetes Gestacional, infecciones maternas y/o fetales, trastornos del crecimiento y salud fetal, anomalías estructurales del feto y problemas placentarios.

FACTORES DE RIESGOS en una embarazada.

EDAD DE LA MUJER

Las niñas menores de 15 años tienen mayor probabilidad de desarrollar preeclampsia y eclampsia; también de tener hijos de bajo peso al nacer. Las mujeres de 35 años o más tienen más probabilidades de desarrollar presión arterial elevada, diabetes o problemas durante el parto. Así mismo aumenta el riesgo de tener un bebé con alguna anomalía cromosómica como el síndrome de Down.

PESO

Una mujer que pesa menos de 45 kilogramos tiene más probabilidades de tener un bebé de menor tamaño de lo esperado en relación con las semanas de embarazo. Si su peso aumenta menos de 5 kilogramos durante toda la gestación, el riesgo de tener un bebé con esas características aumenta en casi un 30 por ciento. Por el contrario, una mujer obesa o con sobrepeso tiene más probabilidades de tener un bebé muy grande; la obesidad también incrementa el riesgo de desarrollar diabetes y presión arterial elevada.

ABORTOS ANTERIORES

Una mujer que ha tenido tres abortos consecutivos siempre en los primeros 3 meses de embarazo tiene alrededor del 35 por ciento de probabilidades de sufrir otro. Antes de intentar quedar embarazada de nuevo, es recomendable que la mujer que ha tenido un aborto se someta a una prueba de detección de anomalías cromosómicas u hormonales, defectos estructurales en el útero o en el cuello uterino, enfermedades del tejido conectivo como el lupus o una reacción inmune frente al feto, por incompatibilidad de Rh. Si se descubre la causa del aborto, es posible que ésta pueda ser tratada de forma adecuada.

PARTO PREMATURO

Cuanto mayor sea el número de partos prematuros, mayor es el riesgo de repetirlos en los embarazos siguientes. Una mujer que haya tenido un recién nacido con un peso menor de 1,5 kilogramos, tiene un 50 por ciento de probabilidades de que su próximo hijo nazca antes de término. En estos casos, se investiga la presencia de enfermedades que puedan retrasar el crecimiento fetal, como la hipertensión arterial, afecciones renales, aumento de peso inadecuado, infección, tabaquismo, abuso de alcohol entre otras.

FETO MACROSOMICO

Un recién nacido que pese más de 4 kg al nacer sugiere que la madre pueda sufrir diabetes. El riesgo de aborto o muerte de la mujer o del recién nacido aumenta si la mujer padece de diabetes durante el embarazo. Por tanto, se debe controlar la presencia de esta enfermedad en las mujeres embarazadas midiendo sus niveles de azúcar en sangre (glucosa).

MULTIPARIDAD

La mujer que ha tenido seis o más embarazos, tiene mayor probabilidad de tener alteración de las contracciones durante el trabajo de parto y hemorragia después del mismo, debido al debilitamiento del músculo uterino (miometrio) o puede tener un parto rápido, que aumenta el riesgo de padecer una hemorragia vaginal por desgarros. Además de placenta previa (placenta anormalmente localizada en la parte inferior del útero).

ENFERMEDAD HEMOLITICA EN EMBARAZO PREVIO

Si una mujer ya ha tenido un hijo con una enfermedad hemolítica, el siguiente puede correr el riesgo de nacer también con esta enfermedad. Esta enfermedad se desarrolla cuando una madre cuya sangre es Rh-negativo tiene un feto con sangre Rh-positivo (incompatibilidad de Rh). La madre produce anticuerpos contra la sangre del feto (sensibilización a Rh) que destruyen sus glóbulos rojos. Es importante cuando la madre es Rh-negativo, determinar la sangre del padre para determinar el riesgo y establecer un control prenatal adecuado para prevenir (con inmunoglobulina anti D o Rhogam) o vigilar la gravedad de la enfermedad hemolítica (ecografía doppler, laboratorio).

HIPERTENSION DURANTE EL EMBARAZO.

Se define por la presencia de hipertensión arterial y aparición de proteínas en el análisis de orina lo cual indica compromiso de la función renal. Una mujer con el antecedente de preeclampsia o eclampsia tiene alta probabilidad de volver a tenerla. Se debe investigar antecedentes familiares de preeclampsia, antecedentes personales de hipertensión crónica, enfermedad renal, diabetes o lupus eritematoso sistémico, embarazo múltiple, edad menor de 20 años de edad o más de 35, sobrepeso u obesidad, enfermedades del embarazo como mola hidatiforme o hidropecía fetal.
Signos de alarma:
• Hinchazón de las manos y pies y a veces la cara (edema)
• Aumento de peso de más de un kilo por semana
• Valores de presión arterial mayores de 140/90 mm Hg
• Dolor de cabeza
• Náuseas y vómitos
• Dolor en el centro del abdomen o en el lado derecho
• Visión de luces de colores
• Hemorragia vaginal
• Convulsiones (eclampsia)

MALFORMACIONES FETALES

Si una mujer ha tenido un bebé con trastornos genéticos o malformaciones, habitualmente se realizan análisis genéticos de ese bebe y de ambos padres antes de otro embarazo. En caso de que la mujer quede de nuevo embarazada, se realizan pruebas ecografías, toma de muestras de vellosidades coriónicas y amniocentesis para ayudar a determinar las probabilidades de que las anomalías se repitan.

PATOLOGIAS DEL APARATO REPRODUCTOR FEMENINO

Las anomalías en los órganos reproductores femeninos: útero bicorne o tabicado, sinequias o pólipos, un cuello uterino incompetente que no puede sostener el embarazo dentro del útero, dificultan la fecundación o aumentan el riesgo de aborto. Puede ser necesario realizar intervenciones quirúrgicas, ecografías o radiografías para detectar estas alteraciones. Los fibromas o miomas en el útero, más frecuentes en mujeres mayores, pueden aumentar el riesgo de un parto prematuro, problemas durante el parto, una presentación anormal del feto, una localización anormal de la placenta (placenta previa).

ENFERMEDADES PREVIAS

Ciertas condiciones médicas en una mujer gestante pueden ponerla en peligro a ella y al feto. Las más importantes son la hipertensión arterial crónica, enfermedades renales, diabetes, cardiopatías graves, enfermedad tiroidea, lupus eritematoso sistémico (lupus) y trastornos de la coagulación sanguínea.

INFECCIONES PREVIAS O DURANTE EL EMBARAZO

Las infecciones que pueden provocar defectos congénitos incluyen el herpes simple, la hepatitis vírica, la gripe, la parotiditis, la rubéola, la varicela, la sífilis, la listeriosis, la toxoplasmosis e infecciones por virus Coxsackie o por citomegalovirus. En la consulta preconcepcional se le pregunta si ha padecido alguna de estas infecciones para determinar si puede vacunarse o tratarse antes del embarazo.

EXPOSICION A TOXICOS Y DROGAS

Los fármacos reconocidos como causantes de defectos congénitos cuando se toman durante el embarazo incluyen el alcohol, la fenitoína, los fármacos que contrarrestan las acciones del ácido fólico (como el triamtereno o el trimetoprim), el litio, la estreptomicina, las tetraciclinas y la warfarina.

Es particularmente preocupante la forma en que el tabaquismo, el consumo de alcohol y el abuso de fármacos durante el embarazo afectan a la salud y al desarrollo del feto.
El tabaquismo es la adicción más frecuente entre las mujeres embarazadas de algunos países desarrollados, además el tabaquismo entre las adolescentes ha aumentado sustancialmente y supera al de los jóvenes de su misma edad.

El consumo de tabaco perjudica tanto a la madre como al feto, pero sólo cerca del 20 por ciento de las mujeres que fuma abandona el hábito durante la gestación. El efecto más marcado del tabaquismo sobre el recién nacido durante el embarazo es la reducción de su peso al nacer. Una mujer embarazada que no fuma debería evitar exponerse al humo (fumadora pasiva) ya que puede perjudicar al feto.

ALCOHOL

El consumo de alcohol durante el embarazo es la principal causa conocida de anomalías congénitas. El síndrome alcohólico fetal, una de las principales consecuencias de beber durante el embarazo, aparece en alrededor de 2,2 de cada 1 000 recién nacidos vivos. Esta enfermedad incluye retraso del crecimiento antes o después del parto, anomalías faciales, cabeza pequeña (microcefalia), probablemente causada por un crecimiento escaso del cerebro, y un desarrollo anormal del comportamiento. El síndrome alcohólico fetal es la principal causa del retraso mental. Además, el alcohol puede causar problemas que van desde el aborto a graves efectos en la conducta del recién nacido o en el niño en desarrollo, como comportamiento antisocial y déficit de atención.

DROGAS

La drogadicción y el abuso de sustancias tóxicas son cada vez más frecuentes en las mujeres embarazadas. Las mujeres que se inyectan drogas corren un mayor riesgo de tener anemia, infección de la sangre (bacteriemia) o de las válvulas cardíacas (endocarditis), abscesos cutáneos, hepatitis, flebitis, neumonía, tétanos y enfermedades de transmisión sexual, incluido el SIDA.

INFECCIONES PREVIAS AL PARTO.

Si la mujer gestante ha tenido anteriormente una infección de orina, se evalúa una muestra de su orina al inicio del embarazo. Si se detectan bacterias, se administran antibióticos para prevenir una infección renal, ya que ésta se asocia al parto antes de término y a la rotura prematura de las membranas.
Las infecciones bacterianas de la vagina durante el embarazo también pueden derivar en un parto antes de término o en una rotura prematura de las membranas.

OPERACIONES PREVIAS.

Las intervenciones quirúrgicas de urgencia durante el embarazo aumentan el riesgo de aborto o parto pretérmino. Enfermedades como la apendicitis, litiasis de vesícula biliar, pancreatitis y la obstrucción intestinal son difíciles de diagnosticar debido a los cambios normales que se producen en el abdomen durante el embarazo. En consecuencia, cuando se diagnostica una de esas enfermedades, es probable que se encuentre en un estado avanzado, lo que incrementa la morbilidad y la mortalidad.